El mal descansar es perjudicial para la salud mental.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Lo que pasa es que yo no puedo decir que no. No, me cuesta. Yo quiero todo, a toda costa, cuando deseo algo. Lo que sea. Y no es que me empeñe y ponga todo mi esfuerzo en hacerlo, como si estuviera hablando de un examen, sino que al querer hacer todo, y generalmente son planes, termino haciendo las cosas mal, o salen bien y en el fondo me siento terrible. La última vez herí a personas, y fue horrible. Me herí a mí misma. No está bueno, y no quiero que pase de nuevo. Por que pasó, sí, fue olvidado. Pero ya dejé una impresión mala de mí. Y peor cuando los demás no me apoyan para nada en ese segundo plan. Siento eso últimamente, no siento que me acompañen. Y tal vez, ni yo me acompañe. Qué estaré haciendo, a mí me intriga demasiado, pero soy demasiado débil como para solucionarlo. Quizás no deba; mi deber es ir hacia mí, y eso trato. Con errores, pero incansablemente busco ser lo más posible mi persona, y no aquella que a veces soy y que me deja un gusto amargo en la despedida.
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