miércoles, 26 de octubre de 2011


Pipí cucú. (qué estúpida que soy por dios). Qué fácil es echarle la culpa a los demás, hacer prejuicios e imaginar toda una situación totalmente distinta a la verdadera. Eso me pasó un par de veces, y me acaba de pasar. Es tedioso darnos cuenta de que nos equivocamos, de que culpamos a otro, lo pusimos en un feo papel -en nuestra mente, o, si uno es ansioso y le cuenta la situación a los demás, frente a ellos-. También es un alivio, porque eso que imaginamos nos ponía tensos, intrigados por saber qué era lo que realmente pasaba. (No me hagan entrar en el tema de no tener señales de alguien, no saber qué le pasa, qué piensa, no verlo, porque no, me hace acordar a algo muy parecido que me pasó hace poco; Yo pensé que esto estaba sucediendo de la misma manera. PERO NO). Vieron yo siempre me adelanto, y no está bueno a veces. Sigo. Yyy finalmente es lindo porque nos llega ese sentimiento de que NO fue como nos imaginamos, NO actuó de esa manera la persona en cuestión, y NOs demuestra que es todo lo contrario. Que fue un error con una explicación que nos bastó para volver a sentir eso que sentíamos antes del problema, pero un poco más fuerte, aunque desconocido...
Sí, decididamente es la escuela la que me pone de tal mal talante! Llego a mi casa con ganas de tiraro todo por la ventanita y nada que ver, después cuando voy a mis otras clases, todo wachipistola.
Hace un ratito me sorprendí pensando en el finde: Quiero salir al sol! Río/isla/pileta/terraza en el mejor de los casos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario