martes, 28 de septiembre de 2010


Hoy me fui de la escuela de re mal humor. No importa ahora el porqué, porque no soy reencorosa.

Me di cuenta de que soy una persona muy cruel y sin ganas de buscar soluciones a nada...

Hablábamos de los que no saben quiénes son sus padres, y yo pensaba "¿para qué querés saber, si pasó como no se cuánto tiempo y ahora no te sirve? (en ningún momento te sirvió saber quiénes eran tus padres, si no estabas solo)".

O después... Hablando de la libertad (que yo creo que es total, aunque nadie en la clase -bue, muchos eh- estaba de acuerdo conmigo) llegamos al tema de la pena de muerte y esas cosas... Y yo decía que debería existir y que los que matan o están enfermos haciendo daño a otras personas, deberían ser muertos. Martu piensa que deberían ser torturados, pero en ese caso, gastamos tiempo y esfuerzo en una vida que no vale la pena! No vale la pena que esas personas existan.

No tengo tan poca razón, me merezco crédito.

Luego, me río de las desgracias. Y noto un patrón, ultimamente: Las caídas. Me causan demasiada gracia.

Pero no causo daño a nadie, nadie me desea la muerte, ¿verdad? No me siento importante. Me siento bien conmigo misma. Obviamente que día a día me arrepiento de las cosas que día a día o noche a noche hago.

La vida continúa y yo le digo: PREEEEEEETTTTTTTY ANOOOOOOOOOOOOOOOOO!, Hey, soul sister!, QUE NECESITO.

1 comentario:

  1. PERDÓN, por eso loca reite de todo mírame a mi sino me riera y me chupara todo un huevaso, seria mas infeliz como eraaaaaa, te amu (:

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